Síntomas de dolor en perros y gatos

Es Mes Nacional de Concientización sobre el Dolor y decidimos hacer una infografía sobre los síntomas del dolor en perros y gatos.

mes nacional de concientización sobre el dolor

Nuestras mascotas, ya sea un perro o un gato, pueden ser maestras en disimular el dolor que sienten. Este es un instinto que mantuvieron desde “los viejos tiempos” cuando tenían que ocultar su dolor para poder sobrevivir. Cuando los animales viven en manadas, este instinto los salva de ser ahuyentados del grupo o incluso comidos porque son débiles y pueden ralentizarlos.

Las mascotas son mártires cuando se trata de ocultar el dolor

Los verdaderos maestros cuando se trata del dolor son los gatos. Los gatos pueden sufrir en silencio y ocultar muy bien sus síntomas de dolor. Pero al mismo tiempo, nuestras mascotas son criaturas de hábitos, y nosotros, como dueños de mascotas, debemos ser conscientes de todos los hábitos que tienen y notar si algo cambia.

Algunas enfermedades o trastornos dolorosos son muy obvios, como un accidente automovilístico y una fractura obvia o una herida abierta. Pero otros trastornos pueden ser más difíciles de notar.

Nuestras mascotas tienen algunas formas sutiles de mostrar que tienen dolor y es nuestro trabajo notar estos signos.

En la siguiente infografía se enumeran los síntomas de dolor más comunes y lo que pueden presentar. Si su mascota experimenta dolor o malestar de cualquier tipo y muestra uno o más de estos síntomas de dolor, llévela a su veterinario lo antes posible.

infografía de síntomas de dolor en perros y gatos

Si te ha gustado esta infografía, lee esta infografía sobre “Datos interesantes sobre los perros.” en nuestro blog.

Síntomas de dolor en perros y gatos

El dolor es la razón más común por la que los dueños de mascotas buscan atención veterinaria para sus mascotas.

Los animales pueden sentir el dolor como una experiencia sensorial o emocional desagradable, con señales enviadas al cerebro a través de impulsos nerviosos. Puede incluir dolor agudo (de inicio repentino) que es agudo y bien definido, o dolor crónico que progresa durante un período de tiempo, generalmente comienza lentamente y empeora con el tiempo (el dolor no relacionado con el cáncer entraría en esta categoría).  

Los síndromes de dolor comunes que se observan en la práctica veterinaria incluyen artritis; enfermedad dental; infecciones del oído; fracturas; dolor gastrointestinal, por ejemplo: apendicitis, gastroenteritis, etc.; dolor musculoesquelético, por ejemplo: esguinces/distensiones, lesión del ligamento cruzado; dolor debido a cálculos en la vejiga o tapones uretrales; dolor secundario a laceraciones; dolor secundario a tumores (p. ej.: dolor por cáncer bucal); dolor relacionado con infecciones del tracto urinario/retención de orina y dolor posoperatorio.

La percepción del dolor está relacionada con muchos comportamientos estereotípicos, como la vocalización, la agresión, la depresión, lamerse las heridas o estremecerse cuando se toca.

El dolor no tratado puede empeorar la calidad de vida, ya que interfiere con los patrones de comportamiento normales, como comer y dormir.  

El dolor prolongado puede inducir cambios en el temperamento del animal. También puede aumentar la morbilidad al causar varias respuestas patológicas e inhibir la función y el comportamiento normales.

Las mascotas pueden volverse deprimidas, solitarias o agresivas. La reducción del dolor a través del control del dolor es importante para que el animal pueda reanudar una vida normal y reducir su discapacidad relacionada con el dolor.

Manejo del dolor en perros y gatos

El manejo del dolor es parte de la fase reactiva de la atención de traumatismos y enfermedades crónicas, que incluye: evaluación del dolor, revisión del mecanismo del dolor (p. ej., dolor por cáncer), selección de analgésicos, vía/método de administración del fármaco (oral para efecto sistémico; inyectable para efecto rápido). ) determinación de la tasa de dosis (dosis basada en el peso corporal y la condición del paciente; use escalas de dolor), y sus efectos en el animal si es posible (sesión interactiva entre el propietario y el veterinario).

El objetivo del tratamiento farmacológico es proporcionar analgesia con efectos secundarios mínimos, lo que permite controlar el dolor antes de que se vuelva intenso.

Cuando se considera el manejo del dolor, su impacto en la calidad de vida debe abordarse mediante esfuerzos de control del dolor dirigidos por el cliente. Las “tres P” del tratamiento del dolor se utilizan a menudo para guiar la selección de fármacos: percepción, paliación y producción de efectos adversos.

Un enfoque multidimensional para la evaluación del dolor en perros y gatos utiliza grados de intensidad del dolor de 1 a 5 (siendo 1 el dolor más leve; siendo 5 el dolor más intenso) con grados de náuseas/vómitos de 1 a 3 (siendo 1 sin náuseas ni vómitos; siendo 3 el más intenso).